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Somos un grupo formado por profesionales sanitarios (medic@s y enfermer@s), pero abierto a todos aquellos profesionales de la salud interesados, cuyo objetivo fundamental es mejorar los aspectos comunicacionales de la relación médico-paciente, para ello realizamos cursos de formación a profesionales de la Comunidad de Madrid, fundamentalmente a los residentes de la especialidad de Medicina de Familia y de Enfermería de Familia.

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domingo, 4 de agosto de 2019

ACTUALIZACIÓN GDT COMUNICACIÓN Y SALUD SoMaMFyC 2019Formato “PLIS-PLAS”

Para los que ya están de vacaciones y para los que volvieron o los que tienen puesta "la cuenta atrás" para irse, ... lamentando no habernos juntado durante el verano madrileño para disfutar del cineforum, os dejamos una entrada que teníamos pendiente desde hace unos meses ahora que ya ha sido publicada en la Revista Médicos de Familia, en el volumen 21 número 2 (página 22-23) de julio 2019:
Nuestro PLIS-PLAS en el Congreso SoMaMFyC 2019: 

¡NO ME GRITES QUE NO SOY SORDO!
COMUNICACIÓN CON PACIENTES CON D
É
FICITS AUDITIVOS
Autores: Ñíguez Baños, N., Álvarez Herrero, M.C., Vizcaíno Sanchez-Rodrigo, J., Elviro García P. Especialistas en MFyC. Miembros del GDT Comunicación y Salud. CS Goya y CS Fuentelarreina.
Las barreras de comunicación son varias y como médicos ahondamos constantemente en ellas e invertimos en superarlas. En algunas, la formación que recibimos para cruzar dichas barreras es evidente, y se refleja en el entrenamiento y empeño que nos ocupa en cursos y jornadas, pero hay otras donde no prestamos quizá la suficiente atención.
Nuestra actualización PLIS-PLASva dirigida a mejorar la comunicación con pacientes que presentan déficits auditivos.
Durante nuestra intervención en el Congreso, encabezamos el tema preguntando cuántos pacientes con hipoacusia creemos tener en consulta, y la respuesta fue la esperable: la mayoría infraestimamos esta cifra.
En España se calcula aproximadamente que un 8% de los pacientes son sordos. Según la definición de la OMS, se entiende por hipoacusia la pérdida de audición igual o superior a 25 dB en el oído de mejor audición13. Entre ellos, el 90% corresponde a pacientes ancianos con presbiacusia, que generalmente no tenemos en cuenta a priori para el cálculo, precisamente porque no solemos estar lo suficientemente concienciados de este problema6. Por ello nuestro deseo de darle visibilidad, ya que, en mayor o menor grado, todos los días tenemos una oportunidad de mejorar nuestra comunicación con estos pacientes2,3.
La hipoacusia del anciano es infravalorada por todas y cada una de las partes: paciente, familiares y sanitarios. Sin embargo, como síndrome geriátrico, no es algo banal. El hecho de que sea lentamente progresiva no le resta importancia, puesto que se trata de una patología con repercusiones y posibilidades de manejo que minimizarían o evitarían complicaciones 6,9.
La sordera en los ancianos, a diferencia de lo que sucede en la edad temprana, se rechaza, y en la práctica no se reconoce su deficiencia, aunque en ocasiones suponga una auténtica discapacidad. El anciano denota su pérdida auditiva como amenaza.
La pérdida de audición provoca un aumento de dependencia, que lleva a una pérdida de calidad de vida. Puede conducir a aumentar la frustración y el aislamiento de los que la sufren en detrimento de su autonomía y autoestima7,8.  Aumenta la incidencia de enfermedades psiquiátricas (sobre todo depresión y otras patologías como el síndrome de Charles Bonnet auditivo). Produce mayor grado de deterioro cognitivo, y algo que nos resultará más llamativo: la sordera puede conllevar mayor mortalidad 10,11,12. Esto en parte, y en lo que nos compete al colectivo sanitario, puede ser motivado por un aumento de los errores clínicos que cometemos con este perfil de pacientes, por tanto es algo que debe incitar a una reflexión y cambio de praxis, evitando la discriminación de este colectivo.
Y con respecto a la Comunidad Sorda, sabemos muy poco acerca de ella
Por ejemplo el término sordomudoes un reflejo de nuestra ignorancia sobre el tema. Para ellos es un concepto ofensivo, son sordos, pero la mayoría se comunica con mayor o menor eficacia. En ocasiones, los pacientes sordos se comunican con un lenguaje bimodal 5
Este sistema se puede emplear tanto en niños como en adultos con discapacidad auditiva, con afasias adquiridas, retraso mental, etc. Se trata de la comunicación simultánea del habla y los signos (habla signada) respetándose la estructura del lenguaje oral correspondiente. Las palabras se diferencian además por las expresiones faciales y el contexto en el que se encuentren.
El lenguaje de signos como cualquier otro código de comunicación conforma la mente del individuo, y hace que interpreten la realidad de una forma distinta a la comunidad oyente.
Comprende para la comunidad sorda un fuerte elemento de identidad, les confiere un fuerte sentimiento de pertenencia al grupo. La hipoacusia afectará al individuo de forma global, no solo en su desarrollo cognitivo-intelectual, sino también en la esfera afectiva y social4. Es por ello por lo que en ocasiones algunos pacientes sordos pueden incluso llegar a rechazar la utilización de dispositivos auditivos como los implantes cocleares5. 
Hay algunas claves para la comunicación con los pacientes con hipoacusia, medidas sencillas para aplicar en nuestra consulta. Por ejemplo, en cuanto a la quinesia y el paralenguaje será necesario mantener una posición de escucha, dirigiendo la mirada al paciente, vocalizando correctamente y ayudando con gestos para ilustrar, pero sin excesos. Emplear un tono suave, sin gritar.
En cuanto al lenguaje para los pacientes con hipoacusia moderada, preferiblemente se preferirá el uso de palabras poco complejas, recurriendo a sinónimos cuando se necesite, pudiendo hacer uso de pictogramas y/o escritura si se precisa.
Algunos recursos de apoyo para la comunicación son bien conocidos. La entrevista con intérprete es uno de ellos: se recomienda que el intérprete se coloque junto al sanitario, ambos frente al paciente, para continuar mirando al mismo, ya que a veces podemos olvidar que sigue siendo el protagonista, y que el intérprete no es ni el tutor legal ni un familiar. Además en muchos centros hospitalarios se dispone de un sistema de videoconferencia. Con el uso de nuevas tecnologías han surgido Apps (del inglés applications) móviles basadas en la conversión del lenguaje oral a palabras escritas y pictogramas para facilitar el proceso de comunicación. Otro recurso de interés es la existencia de una Unidad específica de Salud Mental para pacientes sordos (ubicada en el Hospital Universitario Gregorio Marañón).
Todos nosotros, deberíamos esperar un cambio progresivo en la actitud de los oyentes hacia los sordos, y qué mejor que empezar por el entorno sanitario, sirviendo de ejemplo para conseguir una sociedad cada vez más inclusiva.
Todas estas medidas facilitarán la comunicación entre unos y otros, e instarán a los poderes públicos a proveer más recursos para conseguir medios y medidas tendentes a mitigar esta barrera de comunicación 2,3.  Algo tiene que cambiar en el conjunto de la sociedad si queremos que la integración social de las personas con sordera vaya mejorando1.
Y para terminar una reflexión: A ellos les falta el sentido de la audición, y a nosotros… ¿nos falta el tacto?, ¿el sentido común? .
¡Gracias por vuestra escucha!
Agradecimientos:. Nuestro agradecimiento al Grupo Comunicación y Salud y, en especial, a la Dra Elvira Callejo, miembro del GCyS de Castilla León.

Bibliografía
1-Monfort, M. Condiciones para la integración de las personas sordas en la familia y la sociedad. En la Atención a la Discapacidad Auditiva. La interdisciplinariedad como garantía de calidad. Madrid. 2007 Pp. 245- 257.
2-Entha. Padilla Góngora, D., Sánchez López, P. y Andrés Romero, M. La discapacidad auditiva: definición, clasificación, etiología, tipos, desarrollo y medios de detección. En: Necesidades educativas específicas. Fundamentos Psicológicos.Grupo Editorial Universitario.2007 Pp.93-124
3-Padilla Góngora, D. y Padilla Clemente, A.Encontrar el camino para facilitar la comunicación a las personas sordas. En La atención a la discapacidad auditiva. La interdisciplinariedad como garantía de calidad. Madrid. Entha.2007 Pp. 37-68.
4- Sánchez, P. Discapacidad Auditiva. En Bases Psicológicas de la Educación Especial. Grupo Editorial Universitario. 2007. Pp.41-50.
5- INFAD Revista de Psicología. International Journal of Developmental and Educational Psychology, Nº 1, 2008. ISSN: 0214-9877. pp: 219-224. 2008
6- Díaza, C., Goycoolea, M, y Cardemil, Ph. Hipoacusia: trascendencia, incidencia y prevalencia hearing loss: transcendence, incidence and prevalence Revista Médica Clínica Las Condes 2016 Volume 27, Issue 6, Pp 731-739.
7- T.N. Roth, D. Hanebuth, R. Probst Prevalence of age-related hearing loss in Europe: a review Eur Arch Otorhinolaryngol, 268 1101-7.2011
8-B. Yueh, N. Shapiro, C.H. MacLean, P.G. Shekelle Screening and management of adult hearing loss in primary care: scientific review JAMA,.2003 289 Pp. 1976-85
9- T. Yamasoba, F.R. Lin, S. Someya, A. Kashio, T. Sakamoto, K. Kondo Current concepts in age-related hearing loss: epidemiology and mechanistic pathways Hear Res, 303. 2013
10- Bae S, Lee S, Lee S, Harada K, Makizako H, Park H et al. Combined effect of self-reported hearing problems and level of social activities on the risk of disability in Japanese older adults: A population-based longitudinal study. 2019.
11-Monzani A. Psychological profile and social behaviour of working adults with mild or moderate hearing loss [Internet]. PubMed Central (PMC). 2019 [cited 22 April 2019]. Available from:https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2644978.

1 comentario:

Gema García Sacristán dijo...

Muchas gracias, Natalia y demás compañeros, por las pinceladas de abordaje y la bibliografía para acercarnos con más "tacto" a estos pacientes.

Hace unas semanas atendí a un anciano sordo conocido de mi consulta que acudía por aumento de su sordera - tenía un tapón de cera en el oído más preservado- y fui incapaz de transmitirle como proceder para quitar el tapón: no era capaz de oir mi voz, no entendía mis labios y no tenía gafas para leer lo escrito. Venía solo. Me sentí impotente. No fui capaz de informarle. No pude resolver la consulta en ese momento.

Gracias por verter un poco de luz sobre esta realidad nada infrecuente en la práctica clínica