Saludos y bienvenida



Somos un grupo formado por profesionales sanitarios (medic@s y enfermer@s), pero abierto a todos aquellos profesionales de la salud interesados, cuyo objetivo fundamental es mejorar los aspectos comunicacionales de la relación médico-paciente, para ello realizamos cursos de formación a profesionales de la Comunidad de Madrid, fundamentalmente a los residentes de la especialidad de Medicina de Familia y de Enfermería de Familia.

comunicacionysalud.madrid@gmail.com



martes, 11 de diciembre de 2018

XXXII Cineforum "La familia Bélier"



El Grupo Comunicación y Salud de la SoMaMFyC tiene el gusto de invitaros a su próximo cineforum, que se celebrará el día 18 de diciembre, a las 16,00 horas en la sede de la Sociedad (C/Fuencarral nº 18-1º D). En este encuentro, se proyectará y comentará la película “La familia Bélier” del director Eric Lartigau.
Al igual que los anteriores cineforum, éste será coordinado por el Dr. Alberto López García-Franco -Colaborador del Grupo Comunicación y Salud, que nos adjunta una breve reseña- y por la Dra. Concha Álvarez Herrero.

No resulta sorprendente que una adolescente se sienta incomprendida por sus padres ni que se establezcan disputas familiares en ese tránsito de búsqueda de identidad que es la adolescencia. La cuestión puede agudizarse, si además la adolescente juega un papel trascendental en el equilibrio familiar por la asunción de responsabilidades que le son propias y que difícilmente puede delegar en otros miembros de la familia. Si la adolescente es el único miembro sin discapacidad auditiva, de una familia de sordos (sus padres y su hermano)  y que es ella quien se encarga de hablar por teléfono, acompañarles al médico, realizar las gestiones del banco y tramitar todas las relaciones comerciales de la granja familiar, el conflicto está servido. Esto es lo que plantea el director francés, Eric Lartigau en su película “La familia Bélier”. El sentimiento de incomprensión de Paula (nuestra adolescente de 16 años) es todavía mayor cuando la ruptura se establece por una cuestión que difícilmente puede ser comprendida por sus padres: quiere dedicarse a la música y estudiar en la escuela superior de canto, lo que supone desplazarse a una gran ciudad con la consiguiente ruptura del núcleo familiar. Con esto mimbres uno pensaría en un drama descorazonador con lágrima fácil y sofoco garantizado, o en el desatino de un director que no ha sabido medir sus fuerzas. Pues no. Lo que nos encontramos es con una comedia fresca, por momentos divertida, y siempre sensible por las cuestiones que plantea.
Su director Eric Lartigau, inició su andadura en la televisión (como guionista de los famosos guiñoles de Canal +) y como ayudante de realización del genial director Emir Kusturica. Posteriormente realizó cuatro películas antes de hacer la exitosa “La familia Bélier”, ninguna de ellas estrenada en España. Con esta película consiguió el refrendo internacional con importantes premios cosechados (nominada en el año 2015 a los premios del cine europeo, como mejor comedia; premio del público, Salamandra d`or del 2016, en el festival de cine de Sarlat; premio “La Rosa de Sant Jordi” a la mejor película extranjera en el año 2016) incluido el Cesar en el año 2014, para su joven protagonista, por mejor actriz revelación. La actriz que da vida al personaje de Paula (Louane Emera) inició su experiencia artística en el concurso televisivo  francés “La voz” en el que quedó finalista en el año 2013. En nuestra película representa a una adolescente hiperocupada que se apunta al coro del colegio con el único propósito de estar junto al chico que le gusta. Su profesor descubre en Paula unas dotes enormes para la música y le anima a participar en un prestigioso concurso de canto que le podría dar acceso a estudios superiores universitarios y a una proyección importante en el mundo de la música. Una de las bazas que juega “La familia Bélier” -además de su tono de comedia (la película está llena de diálogos inteligentes en los que predomina el buen humor, como aquel en el que la amiga de Paula le pregunta “¿cómo se dice cabroncete en el lenguaje de signos?)- es su fantástica banda sonora, con emotivas interpretaciones de Louane Emera. El director quiso hacer un pequeño homenaje a un cantante famoso francés de los años 70, Michael Sardou, con la inclusión en la película de 7 temas de él, aunque la canción de referencia es la bellísima “Je vole”.
Ninguno de los actores, salvo el que interpreta al hijo menor, Luca Gelbeg, es sordo. Se pasaron seis meses estudiando el lenguaje de signos, con resultados magníficos porque el gran acierto de la película es que las situaciones y los actores son totalmente creíbles.
Existen en el cine películas con personajes sordos, pero con enfoques muy diferentes. En el “Milagro de Anna Sullivan” (Arthur Penn, 1962; basada en la vida real de Hellen Keler, sordociega y que a pesar de su limitación, llegó a matricularse en la universidad convirtiéndose en escritora, conferenciante y activista en favor de los discapacitados) o en “Hijos de un dios menor” (Randa Haines, 1986; un profesor de un colegio de sordos se enamora de una chica sorda que trabaja como limpiadora, e intenta enseñarle a hablar a pesar de su resistencia a superar su aislamiento) el tema que se plantea es el de la superación de la discapacidad. En películas como “El corazón es un cazador solitario” (Robert Ellis Miller, 1968; la relación entre una persona sorda (John Singer) con otra con capacidades mentales disminuidas, junto con otros seres marginados, con los que John hace de confidente, pero no se siente “escuchado”) o “Belinda” (Jean Negulesco, 1948; habla de la infravaloración de las personas sordas, consideradas a veces como retrasadas o incapaces, y su fragilidad ante los abusos) el tema que se plantea es el de su vulnerabilidad.
En “La familia Bélier” el tema es muy distinto. Los protagonistas no son las personas sordas, sino la situación con la que se enfrenta el miembro sin discapacidad de la familia. Aquí entran en liza dos valores diferentes: la vocación de la protagonista y la responsabilidad contraída con su familia. Su posición como único miembro de la familia sin discapacidad auditiva le colma de obligaciones, casi excesivas para su temprana edad. El problema se agrava al plantearse, nuestra protagonista, una vocación tan alejada de la comprensión de sus padres, y tan ajena a lo que podría considerare un desarrollo profesional normal. La emoción que a Paula le provoca la música en absoluto provoca emociones en sus padres, lo que hace más dificultosa la decisión. La madre le dice en algún momento a su hija que “nunca he soportado a los oyentes”. ¿Hasta qué punto la propia exigencia/dependencia de su familia le debe llevar a la renuncia de su inclinación artística? Cada integrante de la familia se siente presionado por la otra parte en este juego de aspiraciones en el que altruismo y egoísmo juegan un papel estelar. Parece lógico que si la lucha se dirige a dotar de las mismas oportunidades a los discapacitados, esto debe regir para los que no tienen esa discapacidad y son cuidadores.
Sus padres se oponen inicialmente aunque intentan “comprender” este don tan alejado de ellos. Se trata de una familia vitalista y optimista que encara el problema con resolución. El padre, a pesar de su limitación se plantea presentarse a las elecciones (¿Por qué no van a votar a un sordo si ya votaron a un gilipollas?”), lo que indica su espíritu emprendedor. Le toca la garganta a su hija cuando canta, en un intento por asimilar, en esa vibración, eso que se le escapa en cada canción. Ellos llegan a sentir la emoción que provoca la música en Paula cuando la ven cantar (aunque no puedan oírla) y detectan esa emoción que se refleja en su cara, en su actitud. La película evita el tono lacrimógeno para poner las tintas en la sensibilidad que la música provoca. (“Me ha encantado el concierto, sobre todo las luces y el vestuario”, le dice el padre)
En nuestro cineforum “La familia Bélier” nos da oportunidad de hablar de la comunicación a través de la emoción, de sus dificultades en los discapacitados y del respeto al diferente.
No os la perdáis.

viernes, 26 de octubre de 2018

LA ÚLTIMA CORDADA


Esta nueva entrada va dedicada al relato ganador en el XXIX Congreso de Comunicación y Salud de Somamfyc, titulado: “La última cordada”, que tiene por autora a Mª Pilar Arroyo

A través de la lectura de este relato se palpa el fuerte vínculo que puede crearse entre personal sanitario y paciente en un momento crucial de la existencia humana: el final de su vida, su experiencia con la muerte.
Nuestro papel en esta etapa puede llegar a ser fundamental, una oportunidad de relación, con un fuerte impacto terapéutico por el contexto emocional que rodea tanto al paciente como a su familia. 

En este período final de una persona, existen algunas piezas clave que no pueden faltar: DIGNIDAD Y RESPETO.
Algunas de las aportaciones en Cuidados paliativos se basan en transmitir el respeto a las decisiones del paciente, con sus limitaciones, temores, angustias, legitimar los sentimientos y contribuir a facilitar la situación y las vivencias por parte del paciente y sus familiares.

Ayudar a manejar las emociones de una persona que vive la vulnerabilidad de su propia vida que se acaba, y una familia que se prepara para la pérdida de un ser querido, no es tarea fácil, pero es de las que no dejan a nadie indiferente. Permiten al personal sanitario estrechar fuertes lazos que dejarán huella en su trayectoria profesional.

En este sentido, se establece una conexión tal, que puede equipararse, como en el relato a una CORDADA, en la que un grupo de personas, sujetos a una misma cuerda, asumen y sobrellevan las dificultades en compañía, dando lo mejor de cada uno.
Ayudar a remar en la misma dirección, escuchar, acompañar, ser accesible como profesional y como persona, es todo un reto, pero que siempre compensa.


“El éxito no reside en la curación, sino en la esencia de cuidar al otro de una manera excelente, dignificando su vida hasta el final.”   (Edo M, Monforte C, Tomás J, 2014)

En el texto se refleja claramente, como podemos sentirnos desde el punto de vista del sanitario, el cual se acerca en ocasiones con cierta cautela, manejando una gran incertidumbre. Debe aplicar sus conocimientos “técnicos” y además se exige dar lo mejor, mostrar su lado más humanitario, e implicarse con la situación

Cita en el relato una frase que viene a ejemplificar todo esto"cada movimiento se caracteriza por tres normas: incertidumbre, habilidad técnica y compromiso” (Jordi Tosas. Himalayan Entropy. SOS HIMALAYA)

Gracias Pilar por compartir tus aprendizajes con nosotros!!!!

Podéis acceder al Relato desde el apartado “encuentros: un espacio para encontrarnos a través de los relatos”

Que lo disfrutéis.

miércoles, 17 de octubre de 2018

HABLEMOS DEL SILENCIO: EL SILENCIO COMO PIEZA CLAVE

Recién llegados al bullicio Madrileño desde la calma y sosiego disfrutado en Santiago de Compostela,  tras la participación en el XXIX Congreso de Comunicación y Salud, y aprovechando ese espacio tan incitante a la introspección, entre lluvia y piedra, compartimos con vosotros algunas reflexiones en relación al SILENCIO.
Estos comentarios surgen al hilo de la entrada publicada por el Dr. Casado en su blog y con relación a su taller “Silencio, escucha y comunicación”https://www.doctorcasado.es/2018/10/silencio-escucha-y-comunicacion.html

Al igual que en una pieza musical -donde los silencios quedan representados con signos propios, con un valor determinado, como todas las demás notas- nace el valor del silencio en nuestro lenguaje, ejecutándose cuidadosamente para crear la partitura de la comunicación.
Sin ellos, el intérprete tocaría sonidos acelerados sin ninguna armonía, no habría espacio para la reflexión, la escucha, la comprensión. El silencio es una condición esencial cada vez más ignorada.
En la actualidad, en nuestra cultura, no se favorece la capacidad natural para acercarse al silencio, al contrario, se ensombrece por la creación de necesidades constantes, entretenimiento y consumo.  A pesar de que la sociedad aboca hacia una tendencia a la frustración por la fatiga informativa y el “tecno-estrés” desde la infancia, estamos entrenados para experimentar ruido y sonidos. En este contexto, sería necesario, cada vez más, tener como asignatura la “Anatomía del silencio”.
Constantemente nos llenamos de problemas y situaciones a las que damos vueltas, aumentando el ruido interno. Solemos huir de ellas reprimiéndolas, usando para ello todo tipo de distracciones, generando ruido externo, hasta que explota cual olla a presión. El silencio no es ausencia, no es vacío; es presencia y armonía, alivia y encuentra soluciones. Debemos ser conscientes de su increíble poder y su capacidad para dirigir en el territorio intrapersonal.
Por otro lado el exceso de datos, la infoxicación u obesidad de información, generan más ruido y distracción, y hacen más necesario adoptar una “dieta digital” o alfabetización mediática para consumir mejor la información y desarrollar hábitos de comunicación saludables.
Para nuestra profesión médica, y resto de personas  en el ambiente sanitario, también nos permite evitar la sobrecarga, el desgaste. Todo cuidador necesita encontrar el equilibrio para cuidar bien.
Cada día  el aumento de carga asistencial, el envejecimiento poblacional, la epidemia de soledad y otros problemas sociales, y la menor tolerancia a la dificultad y al malestar, complica la relación clínica y disminuye las posibilidades de crear encuentros significativos con el paciente, en los que fluya una comunicación de calidad. En este marco, dar la oportunidad al silencio ayudaría a entender a la persona que tenemos delante, con un mayor aprovechamiento de las consultas.

El silencio se convierte en un bien preciado que da la oportunidad de encontrarte a ti mismo, descubriéndonos tal y como somos. Tus silencios son cómplices de algo que va más allá de las palabras. El silencio te permite alejarte por momentos de tu forma de ver las cosas, permite la reflexión. Todos somos silencio alguna vez. Disfruta del valor del silencio porque te pertenece. Valora el silencio de las distancias cortas y serenas, de las miradas, de una sonrisa, del deseo, de la espera. Utilízalo para abrir una puerta al conocimiento



Poema de Antonio Machado. Mi corazón se ha dormido
Ni duerme ni sueña; mira,
los claros ojos abiertos,
señas lejanas y escucha
a orillas del gran silencio.

Poema Federico García Lorca. Elegía del silencio
Vienes para decirnos,
en las noches oscuras
la palabra infinita
sin aliento y sin labios

Poema de Rafael Lasso de la Vega. Soneto del silencio
A esta quietud del alma para el mundo,
nada se acerca tanto y se asemeja
como el cristal inmóvil de la fuente,
que en un silencio vasto -¡el más profundo!-,
y en un éxtasis, ¡todo se refleja
en su fondo, serena y mansamente!

jueves, 27 de septiembre de 2018

Comentarios al XXXI Cineforum

Buenas noches cinéfilos, curiosos, comunicantes... ya tenéis disponible la presentación que esta tarde habéis disfrutado después de la película. Esperamos que sigáis haciéndolo. Un saludo. GC&S Madrid

jueves, 20 de septiembre de 2018

XXXI Cineforum de la SoMaMFyC "The Florida Project"


The Florida Project
El Grupo Comunicación y Salud de la SoMaMFyC tiene el gusto de invitaros a su próximo cineforum, que se celebrará el
día 27 de septiembre, a las 16,00 horas
en la sede de la Sociedad (C/Fuencarral nº18-1º b). En este encuentro, se proyectará y comentará la película: “The Florida Project” del director Sean Baker.
Al igual que los anteriores cineforum, éste
será coordinado por el Dr. Alberto López
García-Franco, Colaborador del Grupo
Comunicación y Salud, que nos adjunta
una breve reseña.


La película que os presentamos toma su nombre del utópico proyecto que
concibió Walt Disney, en los años 70, cuando se creó el parque de
atracciones de Orlando: el de construir un complejo urbanístico en donde se
integrara la “comunidad del futuro”. ¿Qué queda de todo eso? La alegoría
perfecta en la que analizar la diferencia entre las sociedades opulentas y
aquellas otras en las que prevalece la marginación y la exclusión social. Dos
mundos opuestos separados por la valla del parque temático de
Disneylandia: el de la fantasía artificiosa de cartón piedra que quiere creer
en la américa de las oportunidades, y el de la realidad sórdida de pobreza,
droga y prostitución de una sociedad tan sólo respetuosa con el éxito, el
poder y el dinero.
Su director, Sean Baker, famoso por el éxito de su película previa
“Tangerine”, en la que se cuentan las vicisitudes de dos trabajadoras
sexuales “transgénero” en Los Ángeles, ya tenía esbozado su proyecto de
película cuando antes de empezar el rodaje, en los barrios que rodean al
parque temático, vio a una madre empujando a una niña dentro de un carro
de supermercado, con la que después conversó. Esta le habló de su lucha
cotidiana, los tumbos de una década sin hogar, los problemas con los
servicios sociales que le quitaron una vez a su hija. En ese momento,
refería este director irreverente y provocador, me percaté de que los
personajes que habíamos creado eran reales. ¡Y de qué manera!.
“The Florida Project” tiene su acción en un cutre motel de las proximidades
de Disneylandia en donde corretean niños desprotegidos y asilvestrados de
familias de madres solteras demasiado ocupadas en sobrevivir. Juegan a no
CINE FORUM de la SoMaMFyC
crecer y a vaciar sus vidas en la calle, vagabundeando, soñando que la prioridad es la de retozar sin más obligación que la de jugar, ni más límites que los que te impone la policía. Dado que en EEUU está prohibido vivir indefinidamente en moteles, estas familias desestructuradas cambian continuamente de complejo hotelero, o simplemente de habitación. Habitan en la trastienda del sistema. En el cementerio de los desheredados. En la película, la única ayuda “profesionalizada” que tienen los niños es la del responsable del Motel en el que viven, encarnado por un impagable Willem Dafoe (Bobby en la película). Bobby se encarga del mantenimiento de motel, Magic Castle y de que esos pequeños diablos tengan una mínima protección ante la intemperie en la que habitan. Bobby no sólo se encarga de arreglar tuberías, cortes de luz, preparar facturas o repasar la pintura, sino que está pendiente de proteger a esos niños de los pederastas que pululan con la impunidad de los suburbios, intentando que la desolación de esas criaturas sea la justa necesaria… y suficiente. De su actor, Willem Dafoe, poseedor de una facciones duras y angulosas, ya teníamos noticias por sus malvados personajes de villanos de sus últimos films, pero también por los tipos íntegros a los que representó en películas como “Arde Missisipi” (Alan Parker, 1988), “Platoon” (Oliver Stone, 1987) o “Traficantes” (Paul Schrader, 1992). También le vimos encarnando al más humano de los “Jesuses” en la película “La última tentación de Cristo” (Scorsese, 1988), boicoteada por los círculos ultracatólicos, por no suficientemente entendida, que no supieron ver en este hijo de dioses que se hace hombre su dimensión más humana. Esa que le hace temblar, dudar y enamorarse. En “The Florida Project”, continua con esa vocación “demiúrgica”, pero no como hijo de Dios, sino como ángel de infancias destartaladas, con esa compasión y empatía por las familias que viven en su humilde hotel.
La película, rodada en tono casi de documental, está planteada sin sensacionalismos ni moralismos, adoptando en algunas ocasiones casi un tono de comedia en la que los niños no dejan de ser pequeños traviesos con los que te ríes, a veces, de sus diabluras, y te conmueves, siempre, de sus destinos. En absoluto oculta el drama de sociedades marginadas, de seres en tránsito a ninguna parte con un plus de veracidad y credibilidad increíble. Esto lo consigue gracias a la magistral interpretación de esa niña de 6 años, Brooliyn Prince (cuyo personaje en la película es Moone) que sabe transmitirnos una alegría y unas ganas de vivir con las que te quedas prendado. Le auguramos un futuro penoso pero ahora es una niña feliz, que destila inocencia, todavía, callejeando por ese “Orlando furioso”. Vemos que el mundo de princesas y seres mágicos no es sólo privativo del otro lado de la valla del parque de Disneylandia. Moone es una superviviente, pero ella no lo sabe, ni lo sabe su madre, Halley (interpretado por Bria Vinaite) que en absoluto se ocupa de protegerla, demasiado ocupada en pagar la cuenta del hotel cada mes, aunque para ello tenga que prostituirse.
CINE FORUM de la SoMaMFyC
Mientras tanto comparten sus vidas buscando helados y desayunos gratis y trapicheando con todo lo que encuentran.
Pero la película también nos habla de la dignidad de otras madres solteras que sueñan con convertir la habitación del hotelucho en el que viven en algo que se parezca a un hogar. Para ello cuentan con su trabajo, mal remunerado, y con la ayuda de Bobby.
Sean Baker se pone a la labor de denuncia de estas sociedades hipócritas que consienten tanta marginación. Cambia el i-phone con el que rodó su anterior película “Tangerine” por una cámara clásica de celuloide de 35 mm y se dispone a vertebrarnos la realidad. Y lo hace con una fotografía prodigiosa en la que prevalece la luz y el color. Rueda en planos largos facilitando que los niños actúen de manera espontánea, despreocupada. Hace que te enamores de ellos. Nos permite reflexionar sobre los determinantes de salud y las infancias fracturadas.
No os la perdáis.
Otros títulos presentados:
 Las invasiones bárbaras. Director Denys Arcand.
 Hace mucho que te quiero. Director. Philipe Claudel
 Crash. Director Paul Haggis
 Un puente hacia Terabithia. Director Gabor Csupo.
 Leolo. Director Claude Lauzon
 No estoy hecho para ser amado. Director Stéphane Brizé
 Besos de gato. Director Rafael Alcazar.
 Un mundo mejor. Directora Susanne Bier
 La vida de los otros. Director Florian Henckel
 El profesor Lazhar. Director Philippe Falardeau
 Café de Flore. Director Jean-Marc Vallée
 The visitor. Director Thomas McCarty
 La caza. Director Thomas Winterberg
 El último concierto. Director Yarion Ziberman.
 La bicicleta verde. Directora Haifaa Al Mansour.
 El jardinero Fiel. Director Fermando Meirelles
 Hannah Arendt. Directora Margarethe Von Trotta.
 Despedidas. Director Yojiro Tajita.
 El hijo del otro. Directora Lorraine Levy.
 Nuestro último verano en escocia. Directores: Andy Hamilton y Guy Jenkin
 Un día perfecto. Director Fernando León de Aranoa.
 ONCE. Director John Carney
 La Habitación. Director Lenny Abrahamson
 Brokeback Mountain. Director Ang Lee
 Lars, una chica de verdad. Director Craig Gillespie
 Her. Director Spike Jonce
 Las vidas de Grace. Director Destin Daniel Cretton
 La llegada. Director Denis Villeneuve
 Mandarinas. Director Zaza Urushadze
 Il postino. Director Michael Radford

viernes, 20 de julio de 2018

Convocatoria Beca Francesc Borrell para la Investigación en Comunicación y Salud

Os dejamos la convocatoria para la Beca Francesc Borrell a la que podéis optar si presentáis vuestro proyecto antes de finalizar este mes de julio. En el enlace tenéis toda la información: http://comunicacionysalud.es/investigacion/beca-francesc-borrell/ Esperamos que la investigación en Comunicación y Salud siga aportando datos para nuestra práctica clínica diaria ¡¡Animaros a participar!! Un saludo estival GC&S Madrid

viernes, 15 de junio de 2018

Comentarios al XXX Cineforum

Chicas y chicos... para todos aquellos que ayer disfrutasteis el film y para las y los que no pudisteis aquí llegan algunas de las reflexiones posteriores nos vemos después del verano!!! Disfrutad!!! GC&S Madroño