Compartimos aquí otra mañana intensa en el Ateneo, a la que se sumó una visita sorpresa.
El otro día viajamos a Salé, una de las medinas más antiguas de Marruecos, donde hemos conocido cómo un maestro artesano, un maalem, bordaba hilo a hilo, un magnífico caftán azul que se convirtió en símbolo del cuidado -como deseo y como ética-. La película está guionizada por su directora, Maryam Touzani, que escribió una historia inspirada en personas reales a las que conoció en Marruecos donde vivían en un contexto social difícil. Ella, además, añadió el elemento del caftán a partir de un recuerdo personal, ya que cuenta que su madre tenía uno que, al igual que la prenda diseñada por nuestro maalem, estaba destinado a perdurar y a transmitirse de generación en generación.
Tras el visionado de la película nos decía Concha Álvarez: "He escrito tanto sobre la calidad y calidez que conseguís, contertulios, en estos cinefórums, que parecía imposible poder añadir nada más. Pero hoy sí ha sido posible cuando, sin ninguno saberlo, Maryam Touzani -la directora de esta película llena de amores y cuidados plurales- ha aparecido en la sala para pintarnos de azul". Maryam reflexionaba sobre hasta qué punto debe ser difícil levantarse cada día y pretender ser alguien que uno no es porque no le queda otra opción".



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