Compartimos un estupendo filme en la mañana del pasado sábado donde se iluminó la sala Pérez Galdós con una proyección llena de aristas.
En esta jornada hablamos del amor maternofilial (como potentísimo vínculo y como obligación de heroicidad: carga-culpa), de la resiliencia, de la habitación (a veces, más bien encierro) mental que supone nuestra manera de ver el mundo (con su perjuicios, recelos y miedos), de la libertad (la de verdad) y del proceso de adaptación con sus diferencias en infancia/adultez.
También seguimos con otros temas relevantes como la ausencia de empatía social y la invasión que aparece cuando la "necesidad de ayudar" se debe a querer sentirse bien (el que ayuda) en vez de para que sea el ayudado quien se sienta bien.
Y por último abordamos la relación cuántica espacio/tiempo que expresa el niño (que aparece en Divisible por ti) con la conveniencia de cerrar o despedirnos de las situaciones.
¿Me contradigo?
Muy bien, me contradigo.
Soy amplio, contengo multitudes.
Walt Whitman
¡Os esperamos el 13 de junio con nuestra última película de este III Ciclo de Cine y Medicina!


No hay comentarios:
Publicar un comentario