Una semana después de disfrutar nuestro XXXV Congreso Nacional de Comunicación y Salud en la ciudad de Valladolid, queremos compartir con vosotros nuestra participación en el mismo.
En la primera mañana, María Martín Rabadán y Maite Novella (del grupo de Baleares) junto con Natalia Ñíguez (grupo madroño) impartieron el taller Formador de Formadores “Atrévete a enseñar comunicación”. El objetivo era estimular a los asistentes para continuar o iniciar su camino como docentes en comunicación asistencial, es decir, conocer la metodología docente del Grupo Comunicación y Salud, analizar las herramientas y habilidades docentes más habituales, las dinámicas de manejo de grupos así como utilizar las videograbaciones y escenificaciones que han sido los recursos docentes tradicionales de nuestro grupo con desarrollo de casos prácticos, puesta en común y discusión con aprendizaje en tiempo real.
Se promovieron interesantes debates sobre el panorama actual en lo referente a la transformación docente que se está produciendo, el cambio en la relación entre el docente y el discente, y más allá de los cambios, lo importante de la formación transversal en comunicación en el ámbito sanitario.
Compartimos entre todos emociones, reflexiones y experiencias para avanzar a nivel individual y grupal en este camino de enseñar y aprender comunicación.
Nuestros compañeros, Concha Álvarez y Alberto López,
hicieron disfrutar a sus asistentes con el taller “NOS SALIÓ DE CINE: un
taller para relacionarnos “de película” con los pacientes”. El objetivo era
incrementar la conciencia acerca del interés del cine y su utilidad como
herramienta para el fomento de habilidades de comunicación -en consulta y en la
comunidad- y para la consolidación de valores y de actitudes profesionales,
mediante la capacitación en el análisis fílmico.
Son de especial relevancia aquellas herramientas que propician una educación emocional que asienten estas cualidades percibidas por vía intuitiva, aquellas que nos ayudan a profundizar en la complejidad y variabilidad de la relación clínica, así como en las actitudes y valores profesionales que resultan tan difíciles de modelar.
La educación emocional se produce cuando nos conmovemos, cuando nos movemos con, cuando removemos, descolocamos y sacudimos nuestro ánimo; esta educación pretende, por tanto, emocionar y conmover para despertar sentimientos y desarrollar valores. Para ello, las artes suponen aliados de excepción. Dentro de las artes escénicas, el cine aporta elementos de comunicación no verbal (paralenguaje, proxémica, quinesia) de un modo único. Se le reconoce como la expresión artística más completa a la hora de plasmar una realidad, pues se ve, se oye y se siente: el cine nos seduce. Se convierte, así, en un verdadero (y ameno) entrenador de nuestra empatía, considerándose como la gran potencia educadora de nuestro tiempo.
Durante el X Foro de Investigación y XIII Reunión RICyS,
Gema García junto con Jesús González, vocales de investigación del GPCYS, moderaron una sesión en la que se presentaron tanto proyectos de investigación,
algunos de ellos aspirantes a la Beca Francesc Borrell que ayuda a la
investigación en materia de comunicación clínica, como resultados de estudios becados en
años previos y otros resultados recientes.
El Foro ofrece un espacio para compartir entre investigadores noveles y senior, trabajos, proyectos, ideas… de forma que ha ido ganando asistentes interesados en profundizar en este otro campo que es la generación de conocimiento y de evidencias sobre aspectos muy diversos de la comunicación clínica: cómo nos comunicamos con nuestros pacientes, cómo nos afectan las interrupciones, o las malas noticias o cómo medimos la empatía en tutores o residentes. Es, por tanto, una actividad para presentar proyectos y experiencias en la que se favorece la reflexión y se ofrecen opciones sobre la mejora metodológica del proyecto o de su publicación, implementando de esta manera la difusión de conocimiento comunicacional y favoreciendo una red de profesionales investigadores que pueden estar interesados en participar en proyectos de otros compañeros.
A través de una metodología experiencial, los asistentes
practicaron herramientas de la Terapia Centrada en la Compasión para regular la
respuesta profesional ante situaciones difíciles. La mesa no buscaba imponer
una definición cerrada, sino dejar en el aire una pregunta clave: ¿es la
compasión una categoría diferente o es el nombre que le damos a la empatía
conductual cuando se vuelve efectiva y segura en la práctica clínica?
El objetivo final era que cada profesional encuentre su
propio equilibrio para transformar el estrés emocional en una presencia
sensible, activa y protectora.






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